Este 8 de marzo, en la marcha anual por el Día de la Mujer, estuvieron presentes consignas como “Ni opresoras ni oprimidas”, “Ver al cuerpo como objetos de consumo es especista y patriarcal” y “ Libera a tus esclavas animales”. Alrededor de 10 activistas del Bloque Feminista Antiespecista se movilizaron en defensa de los derechos de las mujeres y de las hembras animales. Se trata de dos reivindicaciones actuales que convergen en una causa común: la lucha contra la opresión.

Posteriormente, el 19 de marzo, en la Facultad de Artes (FA) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), se realizó el conversatorio “Arte, memoria y universidad pública, ¿qué debates nos atraviesan hoy?”, organizado por la Secretaría de Extensión. La actividad tuvo lugar en el Pabellón Bolivia del predio universitario,  con un aula colmada de estudiantes, docentes, no docentes, activistas y artistas. Érica Rivas y Liliana Felipe encabezaron el encuentro y plantearon, desde una perspectiva interseccional, la defensa de la educación pública, la memoria por la última dictadura y la lucha feminista-antiespecista.

Las reflexiones de las activistas y de las artistas forman parte de un debate desarrollado por diversas autoras que analizan los vínculos entre distintas formas de opresión.

La investigadora especializada en estudios de género Julia Roth recurre al concepto de interseccionalidad para explicar cómo las distintas formas de desigualdad, como el racismo, el sexismo, el clasismo y el especismo, se entrecruzan y actúan de manera simultánea, generando experiencias específicas de discriminación. 

En la misma línea, la doctora en Humanidades Yazmín Araceli Pérez Hernández sostiene que el feminismo y el antiespecismo comparten un objetivo: reivindicar los derechos y la dignidad de colectivos históricamente subordinados. Ella señala que el sistema patriarcal y capitalista ha situado tanto a las mujeres como a los animales en un lugar de inferioridad para justificar su dominación y su explotación.

Feminismo antiespecista en marcha

Durante la movilización, Candela Abrate, integrante del grupo Antiespecistas Córdoba, señaló: “Me movilizó la idea de participar de un bloque con personas que comparten los mismos valores, ver que éramos varias alzando la voz por quienes no pueden hacerlo”. La activista destacó, además, que las formas de discriminación hacia las mujeres, las disidencias y los animales responden a una misma lógica de subordinación.

Asimismo, explicó que considerar a los cuerpos como objetos de consumo, susceptibles de ser maltratados, violados o asesinados, constituye una forma de opresión compartida entre hembras humanas y no humanas.

La comunicadora visual y activista antiespecista-feminista Ingrid Rebecca Naish Ahumada sostuvo que lucha por desmontar las lógicas de dominación y explotación. “El antiespecismo cuestiona la jerarquía que coloca a los humanos por encima de los demás animales y legitima su explotación. El feminismo, por su parte, cuestiona las estructuras patriarcales que históricamente han subordinado a las mujeres y a los cuerpos feminizados”, explicó. Para la entrevistada, en ambos casos se trata de paradigmas políticos y socioculturales que legitiman la explotación de ciertos cuerpos.

Ingrid aseguró que la explotación animal está atravesada por la instrumentalización de los cuerpos de las hembras: el control reproductivo, la apropiación de la maternidad y la reducción de los cuerpos a recursos productivos. Además, destacó que, desde su profesión, es importante visibilizar el especismo en los medios, ya que las imágenes y las narrativas inciden en la forma en que se perciben otros cuerpos y en la naturalización de las violencias.

Actualmente, en Argentina, el Código Civil y Comercial continúa considerando jurídicamente a los animales como objetos y los clasifica como bienes. En oposición a ello, surge el proyecto de ley Sintientes, que hasta el momento cuenta con 247.608 firmas en change.org y que propone reconocer a los animales como seres sintientes y sujetos de derechos. Esta clasificación jurídica no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de una lógica que también atraviesa la manera en que, históricamente, las mujeres han sido representadas y tratadas.

En el artículo Perspectivas feministas sobre la objetivación, la investigadora Evangelia Papadaki explica que la objetivación reduce a las mujeres a cuerpos disponibles para el uso ajeno, negando su autonomía y subjetividad, mientras que sus experiencias y deseos quedan subordinados a lógicas patriarcales que las convierten en instrumentos o mercancías.

Desde esta mirada, la manifestante María José Salazar Chavarría relató que inició con el activismo en su país natal, Costa Rica, primero desde el antiespecismo y luego vinculando esa lucha con el feminismo. Ya en Argentina, impulsó el Bloque Feminista Antiespecista Córdoba, que participó de la movilización del 8 de marzo. Según explicó, el colectivo continuará organizando actividades y pondrá el foco en la necesidad de una mirada interseccional que permita reconocer que el sistema oprime a las hembras en general. Además señaló:

La activista afirmó que la maternidad forzada opera sobre los cuerpos femeninos, pero especialmente sobre aquellos utilizados para la producción de carne y leche. “Las vacas son muy apegadas a sus crías y les da depresión cuando las separan”, expresó. María también planteó una pregunta que atraviesa ambas luchas: “Si nosotras sufrimos esa misma opresión, donde nuestro cuerpo es objeto de consumo de alguien más, ¿por qué seguir reproduciendo esa misma opresión hacia otros seres?”

Asimismo, compartió un fragmento de un texto de su autoría que refuerza esta postura:

Antiespecismo en la universidad 

Durante el conversatorio de la Facultad de Artes (FA), las artistas, referentes feministas y antiespecistas Érica Rivas y Liliana Felipe fueron las principales expositoras. Ellas compartieron con el público su mirada político-ética sobre la actualidad y repasaron su trayectoria artística y su activismo.

La actriz argentina Érica Rivas subrayó que “el veganismo no es una decisión por salud, sino un posicionamiento ético”. También remarcó: “Como feministas siempre sos hincha pelotas y siempre hay que ser hincha pelotas”. Rivas expresó, además, que es necesario cuestionar los discursos y que los artistas tienen la obligación de hacer que las personas rompan con lo establecido.

A su vez, Liliana Felipe, compositora egresada de la FA y reconocida activista durante la última dictadura militar, sostuvo que el arte es una herramienta transformadora y crítica que debe ponerse al servicio de las luchas. Ella explicó que es una forma de posicionarse y cuestionó a los artistas que asistieron al Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María por considerar que participan en un “evento que perpetúa la tortura animal”.

Liliana expresó que es necesario “oponerse a la explotación del otro, de la especie que sea”. La artista aseguró que transicionar al veganismo fue la mejor decisión que tomó. También resaltó que “el 88 % de los animales torturados en la industria ganadera son hembras.”

Ambas expositoras se pronunciaron a favor de la consigna del movimiento feminista antiespecista: “Ni oprimidas ni opresoras”. Algunos asistentes reclamaron una mayor profundización sobre el arte como práctica concreta. Por otro lado, integrantes del Grupo Antiespecistas Córdoba manifestaron su sorpresa y entusiasmo al ver que su lucha fuera defendida públicamente en la UNC por referentes de amplia trayectoria.


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