En ambas instancias se planteó la necesidad de una mirada interseccional que articule ambas luchas. 

Julia Roth, investigadora especializada en estudios de género, define a la interseccionalidad como un concepto que explica cómo distintas formas de desigualdad como el racismo, el sexismo, el clasismo, el especismo, se combinan y actúan al mismo tiempo, generando experiencias específicas de discriminación.

En ese marco, la lucha feminista antiespecista, sostenida a nivel global, cobró especial fuerza en Córdoba durante las actividades de este mes de marzo.

La doctora en Humanidades Yazmín Araceli Pérez Hernández en su libro Co-aprendizajes libertarios e incluyentes expresa que el feminismo y el antiespecismo tienen como objetivo en común;  la reivindicación de los derechos y la dignidad de colectivos históricamente subordinados. La investigadora destaca que el sistema patriarcal y capitalista ha posicionado a las mujeres y a los animales en una posición de inferioridad con el fin de justificar su dominación y su explotación. 

Feminismo antiespecista en marcha

Este 8 de marzo, en la marcha anual por el Día de la mujer en Córdoba, estuvieron presentes consignas como  “Ni opresoras, ni oprimidas”, “ Ver al cuerpo como objetos de consumo es especista y patriarcal” y “Libera a tus esclavas animales.” Alrededor de 10 activistas del Bloque Feminista Antiespecista se movilizaron en defensa de los derechos de las mujeres y de las hembras animales. Se trata de dos reivindicaciones actuales que convergen en una causa común: la lucha contra la opresión.

En la misa linea, Ingrid Rebecca Naish Ahumada, comunicadora visual  y activista antiespecista-feminista, sostuvo que lucha por desmontar lógicas de dominacion y explotacion.  “El antiespecismo cuestiona la jerarquía que coloca a los humanos por encima de los demás animales y legitima su explotación. El feminismo, por su parte, cuestiona las estructuras patriarcales que históricamente han subordinado a las mujeres y a los cuerpos feminizados”, explicó. 

Para la entrevistada, en ambos casos se trata de paradigmas políticos y socioculturales que legitiman la explotación de ciertos cuerpos. En ese sentido advierte que “el feminismo sin conciencia antiespecista reproduce lógicas patriarcales”,  y advirtió que la explotación animal está atravesada por la instrumentalización de los cuerpos de las hembras: el control reproductivo, la apropiación de la maternidad y la reducción de los cuerpos a recursos productivos. Además, desde su trabajo como comunicadora visual, destacó la importancia de visibilizar el especismo en los medios, ya que las imágenes y narrativas inciden en la forma en que se perciben otros cuerpos y en la naturalización de las violencias.

A su vez, María Jose Salazar Chavarria relató que inició con el activismo en su país natal, Costa Rica, primero desde el antiespecismo y luego vinculando esa lucha con el feminismo. Ya en Argentina, impulsó el Bloque Feminista Antiespecista Córdoba, que participo de la movilización del 8 de marzo. 

Según explicó, el colectivo continuará organizando actividades y pone el foco en la necesidad de una mirada interseccional que permita reconocer que el sistema oprime a las hembras en general. “No podemos ver sólo una parte del problema, sino que hay que ver el panorama amplio y conectar las luchas en contra de las opresiones», señaló. Desde esa perspectiva, vínculo esta interconexión con las prácticas como la maternidad forzada en hembras utilizadas para la producción de carne y leche.“ Las vacas son muy apegadas a sus crías y les da depresión cuando las separan”, expresó, y agregó: “Ver el cuerpo de la hembra como objeto de consumo es propio del patriarcado.” 

En este sentido, Majo planteó una pregunta que atraviesa ambas luchas: “Si nosotras sufrimos esa misma opresión, donde nuestro cuerpo es objeto de consumo de alguien más, ¿por qué seguir reproduciendo esa misma opresión hacia otros seres?”

Además, compartió un fragmento de un texto de su autoría que refuerza esta postura:

Las activistas coincidieron en que articular feminismo y antiespecismo resulta clave para cuestionar las estructuras que sostienen la explotación y avanzar en formas de organización colectiva que impulsen cambios sociales más amplios.

Antiespecismo en la universidad 

El 19 de marzo, en la Facultad de Artes (FA) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), se realizó el conversatorio “Arte, memoria y universidad pública, ¿Qué debates nos atraviesan hoy? «, organizado por la Secretaría de Extensión. La actividad tuvo lugar en el Pabellón Bolivia del predio universitario,  con el aula colmada de estudiantes, docentes, no docentes, activistas, artistas y personas de la tercera edad.

Durante el encuentro, se abordaron, desde una perspectiva interseccional, debates sobre la defensa de la educación pública, los derechos laborales, la memoria por la dictadura y las luchas feministas y antiespecistas, vinculando distintas formas de opresión en un mismo espacio de reflexión.

Érica Rivas, reconocida actriz argentina por su papel de María Elena en Casados con hijos y su participación en Relatos salvajes, y Liliana Felipe, compositora egresada de la FA y activista destacada durante la última dictadura militar, ambas referentes feministas y antiespecista, fueron las principales expositoras del encuentro. Compartieron su mirada político-ética y repasaron su trayectoria como activistas y artistas.

Erica subrayó que el veganismo no es una decisión por salud, sino un posicionamiento ético, y que “ como feministas siempre sos hincha pelotas y siempre hay que ser hincha pelotas.” La actriz expresó que es necesario cuestionar los discursos y que “ como artistas tenemos la obligación de hacer que las personas rompan con lo establecido.” 

A su vez, Liliana comunicó la importancia del arte como herramienta transformadora y crítica, que debe utilizarse en las diversas luchas. Destaco que es una forma de posicionamiento y cuestiono a los artistas que asistieron al Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, sin considerar que participan en un evento que perpetúa la tortura animal.  

Erica añadió que “con el arte queremos llamar a la revolución.” “Oponerse a la explotación del otro de la especie que sea”, remarcó Liliana, y compartió que “dejar de ser parte de la máquina de explotación fue mi mejor decisión.” También resaltó que “ el 88% de los animales torturados en la industria ganadera son hembras.” Las expositoras se pronunciaron a favor de la conocida consigna del movimiento feminista antiespecista “Ni oprimidas, ni opresoras”. 

Uno de los principales hilos conductores del conversatorio fue el antiespecismo, una lucha que suele tener poca visibilidad en espacios institucionales. Integrantes del grupo Antiespecistas Córdoba expresaron su sorpresa y entusiasmo al ver que esta causa gana presencia en las aulas y fue defendida públicamente por referentas destacadas. Por otro lado, algunos asistentes reclamaron la falta de foco en el arte como práctica concreta.  

Contra la reducción de los cuerpos a objetos

Paula Viturro, abogada e investigadora especializada en estudios de género, explicó en diálogo con InfoCielo que el movimiento antiespecista forma parte del feminismo interseccional y busca eliminar tanto las jerarquías de género como las establecidas entre las especies. La docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires agregó que el vínculo entre estas dos luchas tiene sus orígenes en los movimientos sufragistas ingleses.

Diversas autoras advierten un paralelismo entre la cosificación (el tratamiento de un ser como objeto) de las mujeres  y de las hembras animales.

La psicología social Melanie Joy, autor del libro Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas: una introducción al carnismo, sostiene que el consumo de carne y la cosificación de las mujeres son producto de la construcción social sostenida por un sistema mediático, publicitario y de mercadotecnia. 

Actualmente, en el Código Civil y Comercial , los animales continúan siendo considerados jurídicamente como objetos, ya que se los clasifica como bienes. En el artículo 227 se los incluye como “cosas muebles”, definidas como aquellas que pueden desplazarse por sí mismas. En oposición a esto, surge el proyecto de ley Sintientes, que hasta el momento cuenta con 247.608 firmas en change.org, y que propone reconocer a los animales como seres sintientes, sujetos de derechos y parte de la categoría de personas no humanas. 

En paralelo, distintas corrientes feministas advierten que, en la sociedad actual, las mujeres también son tratadas como objetos. El artículo Perspectivas feministas sobre la objetivación de Evangelia Papadaki, publicado en la Stanford Encyclopedia of Philosophy, señala que la objetivación consiste en reducir a las mujeres a cuerpos disponibles para el uso ajeno, despojándolas de autonomía y subjetividad, mientras sus experiencias y deseos quedan desplazados por lógicas patriarcales que las convierten en instrumentos o mercancías. 


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