Durante la dictadura militar en Argentina, se mantuvo una represión hacia varios grupos de la sociedad, pero las personas más vulnerables a estos actos fueron travestis/trans y miembros de la comunidad LGTB+. Ataques, violencia e injusticia que fueron escondidos y guardados en un cajón hasta hace algunos años. Fanny, una sobreviviente, cuenta en primera persona los actos de violencia.

Bajo el régimen militar, las personas travestis y trans fueron perseguidas, detenidas ilegalmente y sometidas a distintas formas de violencia. Muchas de ellas, fueron trasladadas a centros clandestinos de detención, como el Pozo de Banfield y Pozo de Quilmes, donde se concentraron numerosos casos que recién fueron reconocidos décadas después.

En mayo de 2018, 19 mujeres trans y travestis de Santa Fe fueron reconocidas como víctimas de la última dictadura militar a través de una reparación histórica. El reconocimiento llegó, luego de presentar un recurso judicial para ser consideradas presas políticas por su identidad de género. Hasta entonces, no habían sido reconocidas como victimas de terrorismo de Estado, y muchas debieron exiliarse a otras provincias del país.

Fanny del Valle Chamorro tenía 61 años y para muchos fue una travesti histórica. Durante su vida pasó por diferentes ciudades como Santa Fe, su lugar de nacimiento, se mudó a Buenos Aires y finalmente se asentó hasta su reciente fallecimiento, en la Ciudad de Córdoba. Fue solidaria con sus compañeras gracias a sus denuncias frente a los hechos de violencia, en distintos medios de prensa y prestó su casa para velar a las compañeras asesinadas. Ella fue una sobreviviente de la dictadura militar durante su paso en el rincón de Milberg, Tigre, conocido centro de represión ilegal en la época.

Este periodo significó para ella una experiencia atravesada por el miedo constante y la incertidumbre. «Sentías un alivio momentáneo, pero también un terror permanente de no saber si ibas a poder contarlo», expresó.

Desde muy chica tuvo que abandonar su hogar en busca de nuevas oportunidades, su primera salida de Santa Fe fue a sus 17 años y desde allí no paró hasta alcanzar su meta de ser quien quería ser. Durante su vida en Buenos Aires, vivió momentos buenos como malos, describe su ida a la ciudad como un progreso y una salida a la libertad para ser quien realmente quería.

A lo largo de su vida, su objetivo siempre fue estudiar y formarse en una carrera, pero fue difícil tras su condición de cambio de género, en la década de los 70. Su familia siempre la apoyó, aunque costara por el qué dirán: “Siempre me enseñaron a respetar en mi casa, y siempre lo hice y esperé que lo hicieran conmigo, aunque a veces no pasaba”. Tuvo muchas situaciones de peligro durante la dictadura, según comentó, agarraban a chicas trans y chicos gays para diversión propia de los militares: sexo oral y “jugueteo” era actividad común entre los agentes.

Escapar de las situaciones de violencia constantes y al mismo tiempo mantenerse trabajando informalmente fue muy difícil, aún más teniendo que despedir a sus compañeras que morían o incluso alguna de ellas “las hacían desaparecer y no podías preguntar nada”. Fanny ante tantas despedidas, varias veces puso su propio hogar como sala para un último adiós para alguna de sus compañeras como un acto de reconocimiento. Después de estar tanto tiempo tratando de estar a salvo, decidió dejar atrás Buenos Aires, como un escape viendo lo que se le acercaba.

En su llegada a Córdoba, su vida dio un giro inesperado pero a la vez necesario, su oportunidad de empezar sus estudios llegó como un nuevo comienzo. Se formó en sus habilidades de curar y ayudar a los demás por medio del espiritismo y brujería para la sanación. “Además de ser un trabajo formal para mí, sentí que estaba preparada para hacer esto para siempre”. Sus trabajos se trataban de servicios de curandera, vidente y tarotista. 

Respecto a trabajos formales “en blanco” nunca consiguió, menciona que el cupo laboral trans va en constante progreso aunque cuesta, hace falta que la gente deje de juzgar y acepte que también son personas comunes y corrientes. Por otro lado, sostenía que a su vez si es difícil ser trans en una sociedad como la que estamos, expresa que “Las compañeras trans ahora la tienen más fácil, nosotras tuvimos que luchar con sangre para ser respetadas”.

En conclusión el reparo de ser identificadas y amparadas ante la justicia, sostiene que fue un progreso y un antes y después de su lucha. La dictadura fue una etapa oscura para toda la Argentina, sean hombres, mujeres y demás; “Queríamos ser reconocidas como sobrevivientes, lo merecemos” entre otras palabras comenta con una mirada de pasión por su lucha. Unos años antes de su fallecimiento, les concedieron una resolución por los actos de terrorismo que sufrieron, el mismo es una Reparación Histórica de Santa Fe, por el cuál le brindaron una cuota mensual de por vida. Fanny lamentablemente falleció en enero de 2024, dejando una enseñanza de superación y proceso.

manifestó con mucho orgullo haciendo vista a que el cambio está sucediendo, estamos más cerca del respeto y del nunca más parado todos/as/es.


0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *