La 8va Marcha Plurinacional y Antirracista contra travesticidios, transfemicidios y transhomicidios (Foto: Agencia Presentes).
En la primera mitad de 2025, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ registró 102 ataques por orientación sexual, identidad o expresión de género. Son 42 casos más que en el mismo período de 2024, lo que representa un aumento del 70 %.
No hablamos de “hechos aislados”, sino de un patrón que se repite con la precisión de una maquinaria siniestra. Siguiendo con el informe, el 70,6 % de las víctimas fueron mujeres trans, seguidas por varones gay, lesbianas, varones trans y una persona no binarie. La violencia que enfrentan estas identidades es estructural, sostenida por el abandono estatal y por discursos que, desde el poder, legitiman el desprecio.
Fuente: Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT
El dato más alarmante, que se consigna, es que el 64,7 % de los ataques involucraron responsabilidad estatal. En su mayoría, la violencia provino de las fuerzas de seguridad. El Estado, que debería garantizar derechos, se convierte en agresor. No hay forma de leer esto como un accidente: es una política de hecho.
Distintos referentes de la Federación Argentina LGBT+ (FALGBT) coinciden en que los discursos de odio se plasman en hechos concretos, y que el Estado alienta la hostilidad como bandera ideológica. Es decir, lo que se normaliza en el discurso, tarde o temprano se ejecuta en la calle.
Este aumento del 70 % en crímenes de odio en apenas seis meses no es casual; es correlativo a un ataque avalado desde las instituciones que deberían protegerla. Esto se observa, principalmente, en proyectos para derogar leyes como el cupo laboral trans, el reconocimiento de género no binario, la Ley Micaela, entre otros, así como en decretos que restriguen aspectos de la Ley de Identidad de Género, como el DNU 62/2025.
Detrás de cada cifra hay un proyecto de vida interrumpido. Callar o relativizar es ser cómplice. Defender la dignidad y la vida de las personas LGBT+ no es un lujo progresista: es parte de una ética indispensable para una democracia siga siéndolo.
Podés leer el informe completo aquí: Último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT
No son solo cifras, son vidas.
¿Qué pensás?


1 comentario
Matias · 26 agosto, 2025 a las 6:10 pm
Muy buena nota, me gusta que viralizen cuestiones que muchos pasan por alto por desinformación