La organización crea espacios donde lo cotidiano, como la salud, el acceso a la alimentación y la posibilidad de estudiar o trabajar, se vuelve un terreno de lucha. En este marco, surgen respuestas frente a la exclusión social que atraviesan las personas travestis y trans, entendida como un problema estructural. La investigadora Natalia Gil  señala que estas experiencias colectivas, además de atender necesidades urgentes, producen formas de pertenencia y reconstrucción subjetiva.

En la provincia de Córdoba, ATTTA brinda formas de acompañamiento integral que incluyen asesoramiento en tratamientos hormonales, controles de salud, testeos de infecciones de transmisión sexual y espacios de escucha. A la par, ofrece asistencia alimentaria: comedores y redes de apoyo. Estas iniciativas garantizan el acceso a necesidades básicas y, al mismo tiempo, generan espacios de encuentro, contención y fortalecimiento comunitario.  Brindar este tipo de oportunidades responde a una problemática que persiste en el tiempo: la población travesti-trans ha sido históricamente expulsada de los circuitos formales de educación y empleo, según informes del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

En este contexto, la inclusión laboral constituye una pieza fundamental de un proceso más amplio. No se trata solo de crear puestos de trabajo, sino de garantizar condiciones laborales justas que promuevan la autonomía, en un escenario donde el acceso al empleo continúa siendo una deuda histórica.

En Argentina, estudios del INADI (2020) y de la Fundación Huésped (2021) muestran que la población travesti-trans enfrenta elevados niveles de exclusión del empleo formal. En ese contexto, la Ley N° 27.636 de Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgéneros establece un cupo mínimo de 1 % de los cargos y puestos del Estado Nacional para esta población, con el objetivo de promover su acceso al trabajo formal en condiciones de igualdad. 

Ante esta problemática, ATTTA en Córdoba creó un espacio gastronómico llamado Cucinattta. Su apertura se dio en el Día Internacional del Orgullo, el pasado 30 de junio de 2025. Está ubicado en Rivera Indarte 707 y ofrece formación en oficios y generación de empleo para personas travestis-trans. Más que un emprendimiento, el proyecto se define como una extensión de su aporte como organización: materializó, en el plano económico, procesos de acompañamiento, capacitación y un espacio comunitario. Actualmente, el establecimiento es utilizado solo como comedor comunitario, donde todos los jueves a las 14 horas brindan un plato de comida a miembros de la asociación que más lo necesiten.

Al mismo tiempo, el compromiso de ATTTA se distribuye a lo largo del país desde la década de los 90. Trabaja en demandas relacionadas con derechos humanos, identidad y género. Su trayectoria permite comprender que la organización no surgió por casualidad, sino como respuesta a un proceso de lucha que ha buscado combatir la violencia institucional y la exclusión sistemática.

En ese sentido, para Marlene Wayar, psicóloga social y activista travesti, la inclusión no puede pensarse sin cuestionar las condiciones que históricamente dejaron por fuera al colectivo travesti-trans. Oportunidades como las que brinda ATTTA muestran que la transformación es posible, se construye cada día y lo más importante: en comunidad.

Quienes deseen conocer más sobre sus iniciativas, actividades y espacios pueden visitar sus redes sociales en Instagram @atttacba.


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